Etiquetas

Título

LOS VIAJES DE OSCAR: Blog de viajes, fotografía y video

PLACES VISITED in red (planned in blue)

NEXT: MAURITIUS & RODRIGUES 2019 december

5D/4N en Mauricio en dos casas de alquiler diferentes.
4D/3N: chssss, un secreto... Rodrigues Island. También en casa de alquiler.
Y visita a Jeddah, en una interesante escala en Arabia Saudi.

A MAURICIO prometo tratar de sacarle chispas tras, quizás de manera injusta, haberlo ido descartando en no pocas ocasiones. Haré una aproximación alternativa, como ya hice en Zanzibar...

Pero ojo con RODRIGUES. Todo un descubrimiento. Es una encantadora y remota isla a 650 km al este de Mauricio, en medio del Océano Índico.
Con solo 18 km de longitud y 8 km en su punto más ancho, Rodrigues está completamente rodeada por arrecifes de coral. La isla es montañosa con mucha flora y tiene muchas playas y pequeñas islas a su alrededor, como Ile aux Cocos. A lo largo de su costa (78 km) hay numerosas calas, arroyos y altos acantilados. La laguna y los arrecifes de coral de Rodrigues son el doble del área de las islas y está llena de vida marina.

 Pintaza...






MALAYSIA & CAMBODIA 2019 august

NOW UNDER CONSTRUCTION...

Una locura de logística fina.

Escapada de 12 días a Camboya (Siem Rep, Angkor Wat,...) y a Malasia, donde ya estuve en 2013 y donde, además de visitar de nuevo Kuala Lumpur, me iré 3D/2N a un lugar impresionante y bastante desconocido: Pulau Kapas, una diminuta isla en la costa este de Malasia a la que, en esa época, no afectan los monzones. Es espectacular...








ETHIOPIA 2019 april

Sorprendente y definitiva para un viajero. El África negra siempre te marca y Etiopía, tan variada y tan auténtica, te deja huella. Me ha parecido un país realmente asombroso, cargado de sorpresas, muy singular y con una enorme personalidad: nunca ha sido colonizado.

Un viaje extraordinario de 2 semanas que, bajo cualquier óptica, me ha resultado fascinante. Y además (importante): es un destino muy seguro.

Además de aventura a raudales, he tenido un aliciente adicional, como en Irán: cada vez me atrae más la geopolítica, que explica tantas cosas. Y es que la influyente Etiopía, con eternos problemas étnicos, está en medio del “Cuerno de África”, una región convulsa y hasta hace muy poco una de las zonas más inestables del continente.

Cada vez me gusta más tratar de “conocer” antes los países que voy a visitar, “complicarme” un poco la vida y no quedarme solo en la primera capa. Sigo aprendiendo y disfrutando mucho en mis viajes.

La historia de Etiopía, el único país que siempre se ha mantenido cristiano en África en un contexto de países islámicos, está fraguada en torno a dos centros religiosos principales: Axum, la antigua capital, unida por la leyenda a la reina de Saba y a El Arca de la Alianza, y Lalibela, la ciudad santuario del siglo XII. Ambos lugares poseen un legado histórico y artístico brutal, y son Patrimonio de la Humanidad. Leyendas e historias se mezclan con la tradición religiosa etíope creando un excepcional mosaico, muy interesante de conocer.

Por circunstancias he viajado de nuevo en solitario, al igual que al espectacular Irán donde fui por libre el año pasado.
Y ha sido también, como ya lo fue en Myanmar, Mozambique, Camerún, Madagascar, Benín y Unguja (Zanzíbar), otra gratificante experiencia solidaria: llevé un maletón con ropa, juguetes, material escolar y, esta vez, también médico.

Unos 30 kg. extra a sumar a mi equipaje personal habitual (16 kg.). Muy cargado pero muy feliz.

Allí, era un “farányi” (o “farányo”): extranjero o blanco. Los niños te lo dicen sonriendo para llamar tu atención y así sonreírles tú también y darles o chocarles la mano… lo agradecen mucho. Eres novedad!.

Dentro de todo lo vivido en Etiopía, me relamo recordando muchas experiencias, entre las que destaco solo unos pocos “highlights”, como haber trepado y descendido paredes, bastante acojonado, para alcanzar por escarpados senderos dos de los más inaccesibles y mágicos monasterios de la región de Tigray, como Abuna Yemata Guh (siglo V) a 2.600m y Debre Damo (siglo VI). 
Haber estado en el Danakil, impactante depresión volcánica y haberme bañado en un agujero abierto bajo un desierto de sal, en el punto más profundo del continente (a menos 130m). Haber dormido a la intemperie en el desierto en un campamento de la legendaria etnia Afar. Haber hecho trekking a 3.900m en el Parque Nacional de Simien rodeado de monos babuinos gelada. Haberme adentrado en los templos y pasadizos de las impresionantes construcciones monolíticas del siglo X excavadas en roca en Lalibela, o haber viajado por el tiempo callejeando por la musulmana y adictiva Harar, dando de comer a hienas salvajes.

Todos han sido momentos impactantes -junto a memorables amaneceres y puestas de sol- que tengo ya grabados a fuego y que constituyen nuevas experiencias a integrar a mi hoja de ruta viajera, con 52 países a mis espaldas, que me impulsan a continuar buscando experiencias y atmósferas similares, con un cierto grado de implicación: seleccionando destinos con exigencia y sabiendo dónde me meto para así disfrutar más de cada instante, sin frivolidades, aunque también siga compaginando con otros viajes de perfil más "turístico". Todo cabe.




En este post me conformaría con sorprender al lector que desconozca Etiopía, un país memorable y deslumbrante que no puede dejar indiferente a nadie.
No demasiados países en el mundo son capaces de ofrecer al viajero semejante abanico y variedad de vivencias.

Leerás en muchos sitios que Etiopía es uno de los países más bonitos de África, con unos paisajes extraordinarios. Y vaya si es verdad. Pero hay muchas más cosas que la pueden hacer verdaderamente imprescindible para quienes cada vez más vamos seleccionando destinos que ofrezcan vivencias auténticas y experiencias impactantes.


La gente, las sonrisas de los niños, los caminos, los mercados, unas maravillas naturales de primer orden y una historia impresionante: pocos saben que la tradición cristiana de Etiopía es una de las más antiguas del mundo, o que el país posee también uno de los patrimonios arqueológicos más extensos del mundo.
Casi nada!.

Y con más 150 tribus y etnias. Muchas de ellas milenarias… y algunas casi pre-históricas.

Por primera vez, he querido esperar un mes antes de ponerme a escribir este post para tratar así de rebajar un poco el furor… y “reposar” entusiasmo.

Un recorrido de 14 días en el que he totalizado 2.000 km. en coche y 4 vuelos internos.

Un viaje quirúrgico y algo “a la carrera”, duro pero aun así relajado. He descansado. 
Cómo es posible?, sencillo: comienzas pronto el día con un super-desayuno antes de una caña sin tregua, y luego ya descansas tranquilo por la tarde/noche disfrutando de lectura en los hoteles, wifi si hay, unas cuantas cervezas frías, revisando fotos y preparando el plan del día siguiente o teniendo amenas conversaciones con otros viajeros en tu hotel.

Solo hay que estar un poco en forma, y yo he descubierto que lo estaba (lo suficiente). Además, dejé de fumar hace casi 5 meses y he empezado a notarlo.

Lugares con un magnetismo tremendo a los que, aun siendo paraísos fotográficos, a veces he llegado, me he sentado y he contemplado, sin pensar en disparar fotos.
La inaccesibilidad y el gran esfuerzo realizado por alcanzar algunos sitios, ha tenido siempre una impresionante recompensa.


Seguro que alguien estará esperando que lo aborde: Etiopía ha sido víctima de recurrentes y severas sequías, entre las que destacan sobre todo la de 1973-1974, que contribuyó a la caída del emperador Haile Selassie, y la más cruel de 1984-1985, que terminó en una hambruna que se calcula acabó con la vida de casi un millón de personas, en parte debido a la horrorosa gestión del régimen comunista del Derg, en el poder entre 1974-1991, que culpó a la sequía mientras ellos compraban más armas…, lo que hizo que se desencadenase la famosa iniciativa Live Aid, con Bob Geldof.


Probablemente por tanto tengas en la cabeza una imagen estereotipada de sequía muy severa y tierras estériles y, por ello, sed, hambruna, enfermedades y… muerte. Olvídate. 
Las cosas han cambiado afortunadamente.

Pero no podemos bajar la guardia porque siguen en emergencia. Aunque hoy es ya es el país africano con la economía que más rápido crece del continente, se dice que casi un 10% de la población (y hay más de 100 millones) aún pasa hambre.

Por ello hay muchísimas ONGs y decenas de países, involucradas en proyectos humanitarios que buscan “generar capacidades”, permitiendo a los pastores diversificar sus medios de subsistencia (con semillas mejor adaptadas a la sequía, herramientas y técnicas de agricultura, o cómo y cuándo hacer heno para el ganado), lo cual incrementa sus ingresos y les puede garantizar tener agua y comida suficientes.

Es bueno que lo sepas (y también que trates de ayudar si puedes): otro tipo de ayudas consisten directamente en “salvar vidas”, con la distribución de complementos alimenticios para madres y niños, rehabilitación de embalses, apertura de pozos y desarrollar la producción de más ganado. Tanto por hacer y en medio de una urgente reconciliación nacional, es tarea complicada. 
La escasez de lluvias y lo errático de las estaciones, tampoco ayudan. No es un buen panorama, pero hay motivos para la esperanza. 


Antes de viajar me informé bastante sobre la situación del país y también sobre su “oferta” viajera. 

He querido probar bastante “fuera de ruta”, porque es notorio que en Etiopía las agencias llevan a casi todos los turistas a los mismos sitios. 

He querido ver de todo y en ocasiones me he visto rodeado de desesperanza y desasosiego (niños gritándote "water, water" por la carretera, en la zona del Danakil, me pareció bastante impactante) y también de pobreza dura en Harar.

Creo que hace muchos años ya que he dejado de estar "en babia" y también por ello soy consciente de que necesito seguir viendo de cerca situaciones humanitarias extremas, o simplemente complejas, para así mantener una actitud crítica, y reflexiva, sobre el mundo occidental.


Afortunadamente en Etiopía he visto también muchas sonrisas y ganas de vivir.  Y es que el África negra es maravillosa, me conmueve y es una medicina periódica que mi mente necesita para no olvidar nunca lo afortunado que soy. Que somos.




En breve dejaré, como siempre, un vídeo del viaje donde se verán mejor las experiencias, con mayor intensidad.

Etiopía ha podido ser una especie de cocktail con Benín, Irán y Nueva Zelanda como ingredientes principales. 
Tengo mucho que contar y mostrar. Especialmente a mentes inquietas, curiosos y viajeros potenciales.

Etiopía es un destino muy potente que permite cumplir muchos sueños en un solo viaje, entre ellos la entrega de material solidario.
En este nuevo post podrás ver una radiografía actualizada de este país tan fascinante y de las extraordinarias experiencias que he vivido, desde una visión particular, crítica y como siempre sin ambages.

Por su extensión he estructurado el post en diferentes bloques que creo necesarios para destripar dos semanas muy intensas y tratar de entender mejor Etiopía... pero siempre puedes quedarte solo con las fotografías.
Hay muchas.

ZANZIBAR (TANZANIA) 2018 december

La isla de Unguja (en Zanzibar) está rodeada de las cálidas y transparentes aguas del océano Índico, bordeadas por arrecifes y en medio de una espectacular visión de azules turquesas e impactantes playas con enormes palmeras y arena blanca y suave.

Manadas de vacas al amanecer por la arena, dhows (barcos de vela tradicionales) y mujeres recolectando algas durante las extremas mareas bajas, conforman una costa Este muy especial y con un encanto visual que roza lo extraordinario.

Si piensas que exagero, espera a ver algunas fotos y el vídeo del viaje.

A las playas del Norte, ciertamente muy espectaculares, menos ventosas y sin mareas extremas, solo les sobra la mitad de los hoteles y de los turistas…. 
Un viaje para recargar pilas. Ya tocaba, tras Benin, Irán y Estonia en 2018. Además, es posible que haya sido el más especial de los que he realizado hasta ahora. Pero no tanto por el destino sino por la compañía.

Impagable. Regresar por sexta vez a mi querida África negra, y hacerlo con mi hija, mi hermana... y mi madre (78), nunca antes juntos los cuatro en un viaje, ha sido una experiencia tremenda y absolutamente inolvidable, que ha trascendido al propio destino, con grandes momentos y no pocas emociones en una isla muy islamizada y con un sinfín de influencias y culturas fusionadas. Digno de ver y disfrutar.

Me he sentido "guía" con mi propia familia, pendiente de todo y de todos, y me ha molado!. Un recuerdo único e imborrable.


Como los cruceros me repelen y queríamos "calorcito", traté de buscar un destino exótico satisfactorio para todos (siendo algo "egoísta" para evitar un riesgo de “downgrade” en mi bitácora de viajes) pero con mi madre como principal referencia. Tras un par de meses de “cocina”, fui centrando el tiro: sin duda había que ir al África negra. 

Por suerte descarté Isla Mauricio (demasiado afrancesado, más caro y creo que menos interesante) para decidirme por otro lugar del Índico africano: Zanzibar, que reconozco me fue interesando a medida que fui indagando en algunos blogs de viajes. Y es que mi hija y yo ya conocíamos las costas de Seychelles, Madagascar (Mar Esmeralda, Nosy Be) y Mozambique (Vilanculo, Tofo, Bazaruto), pero no quería repetir… aunque cualquiera hubiese sido cañón, sobre todo Madagascar, un país increíble.


Unguja (Zanzibar) es interesante de conocer per se.
Una gozada de destino que nos ha permitido a mí y a mi hija (de 20 años y experta viajera con más de 50 países a su espalda) "mostrar" a mi hermana y a mi madre –conocedoras al detalle de todas nuestras aventuras- cómo se viaja por África disfrutando de cada momento... las carreteras sin asfaltar, el mar, los barcos, los mercados, la gente, las aldeas, los amaneceres, las puestas de sol, la tranquilidad, el “contacto” con lo local... y cómo no, las entregas de material solidario, siempre tan impactantes y emocionantes: primeras lágrimas. Normal.

Gracias a muchos amigos, llevé casi 50 kg de material para su reparto directo en varios puntos de la isla: ropa, juguetes y material escolar. Momentos inolvidables. Visitamos también una ONG que enseña a mujeres a trabajar en diversas actividades. Muy interesante. 

Un planazo de viaje (10D/9N) que comenzó el 23/dic y cuyos vuelos y hoteles reservé ya en Junio, pese a lo cual no puedo decir que haya sido un viaje barato: ni aerolíneas ni hoteles ven necesidad de bajar precios aunque contrates con antelación, pero además los van subiendo gradualmente. La justificación de anticiparse solo es no encarecerlos más y, sobre todo, conseguir plazas. Allí, las Navidades es temporada rabiosamente alta.

Tanzania es muy conocida por sus safaris en fabulosos parques nacionales (destacando el del Serengeti) llenos de fauna salvaje africana e insólitos paisajes, pero ahora no tocaba. Aunque me encantan los reportajes de animales, los safaris no me ponen demasiado (ya hice uno en Mozambique) y bueno en fin, también son excesivamente caros… y prefiero priorizar otras experiencias.
Tanzania también ofrece al viajero un ascenso al remoto aunque accesible Kilimanjaro, que con 5.892m es el techo de África: una montaña cubierta de nieve en el Ecuador, un océano de verde bosque rodeado de sabana. Pudimos fotografiarlo durante el vuelo de Nairobi a Zanzibar. Emocionante.

Focalizarnos en el archipiélago de Zanzibar, perteneciente a Tanzania, y más concretamente la isla de Unguja, era a priori pensar en un destino muy propicio para una ocasión especial y, aunque reconozco cierto “temor” previo a que fuese una experiencia demasiado turística y sin magia suficiente, por el diseño del viaje ha resultado ser vibrante y un gran acierto: mi madre, mentalizada, muy animada, segura, atrevida y adaptada en todo momento, ha posibilitado -con algo de esfuerzo- el completar una hoja de ruta muy poco convencional para ellas. Por ello, no puedo sentirme más orgulloso y satisfecho, porque he visto a mi madre y a mi hermana con una madurez viajera inusitada.

En esta ocasión, y por lógica, con menor nivel de improvisación que en otros viajes, pero como siempre por nuestra cuenta y con un itinerario (3 alojamientos diferentes en A+D, y planes/excursiones diarias privadas) preparado para sacar chispas a una isla que hemos intentado exprimir para comprobar lo que puede dar de sí, más allá de ser la clásica "extensión" de 2-3-4 días para aquellos que viajan a Kenia o a la Tanzania continental a hacer safaris y/o trekking y solo buscan en Zanzibar "playa y relax" antes de regresar a sus países.

Respetable. Cómo no. Pero esto viene a explicar bastantes comentarios incompletos o equívocos sobre Zanzibar en webs, foros y redes sociales, escritos por turistas que quedan horrorizados cuando salen 10 metros fuera de sus resorts de 5* y describen estupefactos cómo vive la gente, o cuando viajan en su "Van" de cristales tintados del aeropuerto a su hotel y dicen estremecerse al ver las condiciones de vida.
Esto es África, amigos! (no me hagáis hablar): como en todo el África negra, los contrastes sociales ciertamente son alarmantes, quizás más aún por un hecho diferencial en Zanzibar: es un lugar más turístico que otros, lo que puede acrecentar cómo se visualiza la brecha social desde posiciones de turista nobel.

En cualquier caso. Comprobado. Zanzibar es más que sol y playa. Además de referente turístico en el océano Índico, cuenta con historia propia y diferente de la de Tanzania. Y amerita, sin complejos, ser un destino en sí mismo y no ser solo una "extensión".

En nuestro caso, en 10 días y 10 noches, esta isla ha colmado casi todos los flancos que íbamos buscando: seguridad, playas solitarias, aventura, autenticidad, descanso, aislamiento, historia e historias, pescadores, vida local, y ayudar con intensas experiencias solidarias.

Tenemos de Zanzibar muchas imágenes grabadas en nuestra retina con lugares “mucho más asombrosos” de lo que yo mismo, siendo sincero, realmente me esperaba. 

Ha sido una super-experiencia y la eclosión de una abuela aventurera de 78 años a la que hemos visto con mucha satisfacción cómo la gente local siempre le ha ayudado con cariño (“pole-pole, bibi”, despacito abuela) y le ha sonreído (“hakuna matata, bibi”), y en ocasiones con sorpresa e incredulidad al conocer su edad (en Zanzibar, la esperanza media de vida… son 62 años en mujeres y 58 en hombres).

Y es que como en muchos países africanos, si no en todos, se respeta enormemente a la gente mayor. Chapeau!.

Las opciones de alojamientos, meditadas y al margen de grandes y caros hoteles, nos han parecido un acierto pleno, destacando un precioso y pequeño hotel con encanto en Jambiani y una sorprendente y exquisita casa ("La Villa de Victor") en Kigomani, de los que luego hablaré.



La zona de bosques, verdes y frondosos, no la visitamos para ahorrar esfuerzos de “caminar” demasiado.

Salvo en el norte (Kendwa y Nungwi, masificadas), curiosamente no hemos visto un Zanzibar demasiado turístico, al menos no tanto como se podía pensar: ni por la fecha (navidades, supuesta temporada alta: hoteles con 100% ocupación) ni por el injusto sello de "destino de luna de miel" o “de parejitas”, con el que a veces se tilda despectivamente algunos lugares en el mundo, cuando en realidad es la forma de aproximarte a esos destinos increíbles e impactantes –etiquetados "top" por algunos- lo que va a determinar el alcance final de la experiencia personal de cada viajero.

Lo digo con conocimiento (Fiji, Maldivas, Seychelles, Cook Islands, Polinesia Francesa, Fernando de Noronha en Brasil, Los Roques en Venezuela, Belice, San Andrés/Providencia en Colombia, Nosy Be en Madagascar, Perhentian en Malasia, Filipinas, etc..): para quienes nos gusta "darle a todo", hay maneras alternativas y complementarias de conocer este tipo de destinos (a veces aún más minoritarios de lo que se piensa), consiguiendo llevarte sensaciones enriquecedoras más allá del esperado relax, para mí siempre insuficiente.

Y el Zanzibar que he visto está en esa Liga de Honor... aunque es cierto que en la mitad de la tabla… por algunos ligeros “contras” que iré comentando, como la gastronomía o el snorkel… reclamos algo cuestionables... o servicios  “bien cobrados” pero que no están a la altura… en términos de calidad/precio pese a ser África. This is Zanzibar. Me ha encantado pero también hay que decirlo: solo lo paradisíaco no vale...

Mi enfoque era claro y posibilista: mantenerme alejado de resorts y vivir -en lo posible- una experiencia más auténtica y diferente, saltándome los safaris en Tanzania o Kenia, y montando algo más “adaptado” al equipo: 4 dias con base de operaciones en Jambiani (sudeste), 3 en Kigomani (nordeste) y 3 en Kendwa (norte). Siempre en régimen de solo alojamiento y desayuno.

Con cierta planificación previa (para evitar sorpresas en precios, en traslados o en logísticas), desde Jambiani visitamos el icónico restaurante The Rock, algunas islas del sur y un fascinante Stone Town, el seductor casco viejo de Zanzíbar Town, lleno de tiendas y bazares entre serpenteantes callejuelas, y que es Patrimonio de la Humanidad desde el 2.000 al ser una de las ciudades más importantes de la cultura swahili, aunque dejó de recibir fondos de la UNESCO por pasividad y corrupción con los mismos.

Fue una experiencia única que pudimos vivir en 2 días diferentes, pateándolo convenientemente y visitando la casa donde nació Freddy Mercury. Desde allí también fuimos a ver Prison island donde había tortugas de casi 200 años.

Os presentaré Unguja, una isla amable y segura dentro de Zanzibar y a menos de 40 km de la Tanzania continental, con unos 80 km de largo y 20-30 de ancho.

Estado autónomo de Tanzania, Zanzibar es en realidad un archipiélago de varias islas entre las que destacan tres: Unguja (la principal, donde estuvimos), Pemba (al norte, más pequeña y menos accesible pero igual de precio por su menor oferta hotelera) y Mafia (más al sur, poco turística. Pintaza).

He hablado con bastante gente local, por lo que tengo cosas que contar. Y me ha sucedido que, parte de lo leído sobre Zanzibar antes de ir, ha quedado algo por debajo de la expectativa pero otras cosas la han superado con creces, con lo cual el resultado ha quedado compensado y la nota final es “muy alta”, dados los objetivos que buscábamos en este viaje familiar, cuya vocación era ser “especial”.

La experiencia humanitaria fue como siempre emocionante y muy intensa, pero diría que algo distinta a otras vividas en otros países. Luego lo explicaré…


Mis otras tres “compañeras” de viaje han sido en esta ocasión, la GoPro Hero 5 Black, una nueva y fantástica Panasonic Lumix DMC-LX15 y un resolutivo iPhone XR. En la foto inferior derecha, y gracias a la localización GPS grabada en las instantáneas sacadas con las tres cámaras, es posible ver con exactitud en qué puntos de la isla estuvimos.
Esto lo puedes hacer agrupando todas las fotos en un mismo móvil que posibilite esta vista o, desde el ordenador, con herramientas como la antigua Picasa. Es muy útil y práctico para identificar lugares precisos y tener una mejor visión de un viaje.


Dejo -como siempre- un video en HD, esta vez con música de Dorian, donde se palpa mejor el espíritu de este destino tan interesante como recomendable.
https://youtu.be/Kv5sPuii3To

Tengo aún mucho que contar...